El interés compuesto es uno de los conceptos más poderosos de las finanzas personales. Se dice que Einstein lo llamó la octava maravilla del mundo, y que quien lo entiende lo gana, y quien no lo entiende lo paga. En este artículo te lo explicamos de forma sencilla con ejemplos reales.

¿Qué es el interés compuesto?

El interés compuesto es el proceso por el que los intereses que ganas se suman al capital inicial, y a partir de ese momento también generan intereses. Es decir, ganas intereses sobre tus intereses. Parece simple, pero sus efectos a largo plazo son extraordinarios.

La diferencia entre interés simple e interés compuesto

Con interés simple, si inviertes 10.000€ al 5% anual, cada año ganas 500€, siempre sobre los mismos 10.000€.

Con interés compuesto, el primer año ganas 500€ y tu capital pasa a ser 10.500€. El segundo año ganas el 5% sobre 10.500€, que son 525€. Y así sucesivamente. La diferencia parece pequeña al principio, pero se hace enorme con el tiempo.

El poder del tiempo

Supongamos que inviertes 200€ al mes en un fondo indexado con una rentabilidad media del 7% anual:

  • Después de 10 años: has aportado 24.000€, tienes aproximadamente 34.000€
  • Después de 20 años: has aportado 48.000€, tienes aproximadamente 104.000€
  • Después de 30 años: has aportado 72.000€, tienes aproximadamente 243.000€

En 30 años, invirtiendo 200€ al mes, el interés compuesto habría multiplicado tu capital por más de 3. El dinero que no has aportado tú (171.000€) lo ha generado el interés compuesto.

Por qué empezar cuanto antes

El tiempo es el ingrediente más importante del interés compuesto. Alguien que empieza a invertir a los 25 años con 100€ al mes llegará a los 65 con mucho más dinero que alguien que empieza a los 35 con 200€ al mes, a pesar de aportar más dinero total.

El mejor momento para empezar fue hace 10 años. El segundo mejor momento es hoy.

Publicidad — Google AdSense